El revelador ideal

Viene de: http://www.drlux.cl/2011/06/revelado-manual-quimicos.html

Esto es como pensar en “la mujer ideal”, alguien capaz de cumplir todas tus expectativas y ser feliz con ello, jejeje, pero al igual que en este ejemplo, no existe tal cosa y con el pasar del tiempo, uno aprende a conocer mejor a las personas y poner atención en detalles clave que influyen en lo que uno de manera personal considera mejor.

Parto con este ejemplo, porque la naturaleza de la imagen es igual que la naturaleza humana, en sí, depende de la visión mental que tenga cada uno, de la percepción, del bagaje cultural, del estado de ánimo, de lo que se quiere comunicar, y un gran lote de condiciones que no se pueden medir, que no se pueden tocar, que no se pueden meter en una formula universal.


No existe un revelador ideal que satisfaga de manera simultánea todas las necesidades del revelado, ya que hay que entender como punto de partida, que cuando se hace una fotografía, se piensa en términos de resultados esperados. La exposición se realiza de tal o cual forma para lograr más o menos contraste, para aumentar o disminuir las texturas, para propiciar o inhibir la formación de grano  y esto además depende del tipo y tamaño de película empleada, entre otros factores.

Entonces no hay un revelador, ideal porque el revelador más apropiado dependerá de manera individual estudiando caso a caso según lo que se desea lograr, por ejemplo exagerar la presencia de grano o lograr un grano muy fino, exagerar el contraste o tener una imagen muy descontrastada, etcétera, todo dependerá de lo que se desea lograr.

Cada vez me veo más sometido al problema del revelador y por mi forma personal de hacer las cosas, nunca me ha agradado someterme a las soluciones prefabricadas que se venden comercialmente, que aun cuando sean simples de usar, el resultado se puede manipular poco, una situación especialmente nociva en un ambiente realmente creativo como lo que hago habitualmente. Es la esencia de la experimentación, el tener una idea de lo que se quiere lograr pero sin saber a ciencia cierta de lo que se logrará. Por suerte mi formación en ciencias, me colabora para poder teorizar muchas situaciones y lograr un resultado muy próximo a lo esperado sin la necesidad de caer en un primitivo y costoso sistema de ensayo y error.

Últimamente me veo sometido a muchos problemas asociados con el revelador por que el flujo de trabajo que empleo para hacer mis tomas en blanco y negro no se ajustan al “workflow” originalmente diseñado para esta técnica y me veo sometido a diseñar y desarrollar mi propia técnica. Me refiero, a que una toma en blanco y negro está hecha para terminar siendo plasmada en papel fotográfico, mediante una ampliadora, en mi caso, la toma termina en el computador mediante el digitalizado de los negativos y cuando requiero verlo en papel, finalmente hago una impresión digital. Esto implica que el contraste y la gama de tonos que debo lograr en el negativo es completamente diferente, ya que lo que se busca es generar una imagen lo más parecida al resultado final, mientras que en un negativo que se pasará a papel, se busca una imagen desconstrastada para suplir la ganancia de contraste que se obtiene de manera obligada al pasar la imagen al papel químico. Algo similar con el grano obtenido en la película donde es mucho más evidente en una copia de papel que en un digitalizado, esto es porque los reveladores, emulsiones, soportes, etcétera no han sido diseñados para ser digitalizados, y es que su invención y desarrollo es muy anterior a la aparición de las tecnologías digitales y poder obtener lo mejor de ambos mundos, me refiero a la exquisita gama tonal y latitud de un negativo blanco y negro + las ventajas del mundo digital, me obligan a diseñar una solución a la medida.

Para ello, hay solo un camino, y es, comprender a cabalidad el proceso fotográfico completo, desde la exposición hasta el revelador, pero en este caso, hablaré del revelador.

El revelador, es una mezcla de productos químicos en solución líquida y cada producto presente cumple una función que afecta a la forma en la que se producen los granos de plata metálica en la emulsión.

El primero, el mas esencial y elemental es el REDUCTOR. El reductor es el que provoca que la imagen deje su estado latente y se convierta en diferentes densidades de plata que hacen que podamos ver la imagen.

Hay varios productos que sirven como reductores pero los más usados son el METOL y la HIDROQUINONA. Podemos mencionar también el acido pirogálico, la vitamina C entre otros.

Reductor: Hidroquinona y metol se emplean la mayoría de las veces en conjunto dentro de la misma fórmula de revelador, la explicación es que la hidroquinona es un reductor enérgico y ataca principalmente las zonas donde haya llegado más luz, o sea, las zonas más densas, los granos más grandes. El metol por contrario, es un reductor de baja energía y ataca principalmente las zonas menos densas, los granos más finos, es por ello que en conjunto regulan y equilibran la acción del revelador; mientras uno se encarga de las zonas más densas el otro se encarga de las zonas menos densas, logrando así una gama tonal rica en grises y por ende en texturas. Bajo este principio se puede obtener un revelador más enérgico o contrastado aumentando la hidroquinona y bajando el metol, por contrario, se puede bajar el contraste bajando la hidroquinona y subiendo el metol. En todo caso, se debe tener presente desde un comienzo la naturaleza de la emulsión y de la exposición, ya que el grado de contraste de ambos influirá también en el resultado final y la elección del revelador puede ayudar a exagerar o a disminuir esta cualidad que está también presente en la emulsión o en la captura.

Activador: El activador es en términos químicos, un catalizador o acelerador de la reacción. El activador hace que el actuar del reductor sea más enérgico, suceda en menor tiempo y que se requiera menos producto en la confección del revelador, haciéndolo más barato (los activadores por lo general son económicos, a diferencia de los reductores). El activador aparte de acelerar la reacción y hacer más barato el revelador tiene por efecto secundario aumentar el grano y el contraste. Mientras mas enérgico sea el activador mas grano y contraste se logra, por ende, hay que emplear cierta lógica al elegir el tipo de activador y la cantidad según la mezcla de reductor que se emplee. Los activadores comunes son el Bórax, que es el activador de menor energía, el menos violento; el Carbonato de Sodio que es un activador intermedio y la Soda Cáustica que es el activador mas enérgico empleado en la fabricación de reveladores. En este punto es importante tener en consideración el tamaño de la película, ya que el grano logrado afecta más en una película de 35mm que en una de 4x5’ por dar un ejemplo. Hay un detalle importante sobre el activador, y es que también acelera la oxidación del reductor, de modo que mientras más activador haya en un revelador, menos durará este. Es común que en algunas formulaciones liquidas, se prepare el activador por separado y se mezcle solo antes de revelar la película, de este modo, se logra que el reductor se oxide menos.

El conservador: lo que hace es evitar que el reductor se oxide. A más conservador más dura el revelador, pero, la ventaja más importante de este producto es que también baja la formación de grano durante el revelado. El químico mas empleado para esta aplicación es el Sulfito de Sodio y conforme más sulfito de sodio exista en una formulación, menos evidente será la presencia del grano en el revelado final. Hay que saber que a 20°C el límite de solubilidad del sulfito de sodio es de unos 100 gramos por litro, de modo que es imposible agregar más que esa cantidad a un revelador independiente de cuál sea su cometido. En los reveladores enérgicos, debe existir la presencia del sulfito de sodio principalmente para hacer que el revelador no se oxide tan rápido y para controlar la formación de grano también.

El anti Velo: Cuando se emplean reveladores enérgicos y especialmente activadores enérgicos, es altamente probable que se termine formando plata donde no debería existir, en zonas transparentes del negativo donde ni siquiera llego luz formando lo que se conoce como “velo de base”. Este velo en ocasiones baja la sensación de contraste o bien impide que se logren todos los tonos necesarios en una copia en papel, de modo que se emplea un químico que evita que esto sucede. Se usa habitualmente el Bromuro Potásico pero tiene como efecto secundario retardar el efecto del revelador, o sea, inverso a lo que hace el activador. Cabe destacar que si se emplea una formula poco activa ya sea empleando mas metol que hidroquinona y usando activadores de baja energía o bien activador intermedio en baja dosis, es posible que ni siquiera sea necesario emplear el químico anti velo, un ejemplo de ello es la formula “Beutler”, que quizá más adelante emplee. Por contrario, a veces lo que se busca es precisamente un velo de base que genera imagenes con la sensación de menos contraste o de mayor "latitud" aparente, y es el principio de como funcionan algunos reveladores basados en ácido pirogalico, donde este ensucia la emulsion generando una "mancha" sobre el soporte donde el anti velo será poco necesario.

Ahora bien, la discusión:
La formula más habitual para revelar películas es el Kodak D-76, que es un producto muy equilibrado y de buenos resultados, pero en ocasiones se busca un revelador de grano fino, otras veces un revelador de grano grueso, otras un revelador de alto o bajo contraste, etc… y es donde ajustando la temperatura o concentración del D-76 es posible emular estos efectos, pero nunca mejor que armar un revelador personalizado que persiga el único resultado esperado.

Por ejemplo, en entradas anteriores, he mostrado como diluyendo el químico del D-76 desde 1:1 , 1:2 , 1:6 hasta 1:19 y compensando la dilución dando más tiempo al revelado, se puede ajustar el contraste de la película. También puede hacerse la preparación en menos agua y subir la temperatura, ajustando la situación dando menos tiempo al revelado y logrando una imagen de mayor contraste. El problema radica en que al cambiar la dilución del revelador, se cambia toda la proporción de los demás químicos presentes en el revelador, no solo la presencia del reductor que es el que mayormente afecta al contraste, en el caso de diluir, baja también por ejemplo la presencia del conservador favoreciendo la aparición de grano y como resultado global, se logra una imagen de menor acutancia y definición.

Diluir o concentrar una formulación diseñada para ser usada en 1:0 con un propósito especifico (en este caso, dar un contraste normal a una película normal usada con exposición normal), provoca más problemas de los que soluciona y es un recurso sencillo en caso de que no exista más opción que limitarse a productos comerciales y de uso masivo, pero entendiendo que el génesis de esta clase de productos es pensando en un concepto cada vez más popular, me refiero a la de “apuntar y disparar”, donde cada vez se piensa menos al momento de hacer una fotografía, sólo que en aquella época aplicada al proceso blanco y negro. No hay nada mejor que comprender cada fenómeno y emplearlo compositivamente en la elaboración de la imagen, en este caso, considerar el proceso de revelado como parte del proceso creativo de comunicar a través del resultado.

Si bien, comercialmente tambíen hay reveladores especializados, son costosos e implica aventurarse a conocer el resultado probándolos, ya que salvo que se investigue mucho, es difícil tener acceso a las formulaciones de cada uno y tener una noción sobre que efectos tiene sobre el revelado.

Los siguientes experimentos tendrán relación con la manipulación del revelador para trabajar de manera intencional sobre la producción de grano y sobre el contraste final de la imagen. Atentos a las siguientes publicaciones :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario